¿Cuáles son los “bulos” más comunes a los que se enfrentan las personas desplazadas a la hora de encontrar piso? (Parte II)

Seguimos exponiendo los bulos más comunes a los que se enfrentan las personas migrantes a la hora de encontrar piso. ¿Tú también pensabas que no pagan o pagan más tarde? ¿Qué fue primero, la dificultad para pagar o la dificultad para encontrar vivienda? En Refugees Welcome te lo contamos. 

“Bulo” número dos:  Los extranjeros no van a pagar o pagarán tarde.

Al margen de las razones directas que llevan a las inmobiliarias o a los responsables de las casas a declinar a personas por su perfil -malas experiencias, necesidad de garantías, etc.-, una vez más, es necesario reflexionar si estas razones están intrínsecamente fundamentadas en nuestras creencias sobre las personas extranjeras. 

Es común entre las personas desplazadas oír testimonios donde les han exigido más garantías que en el anuncio de la vivienda o les han pedido más dinero por adelantado. Existe un primer elemento en esta situación, la creencia extendida de que una persona extranjera no va a tener ingresos para pagar la habitación y va a dejar de pagar, por lo tanto, el propietario no va a tener garantías suficientes para alquilarles la habitación.

 

Esta creencia está muy relacionada con los prejuicios que se tienen sobre las personas extranjeras, en concreto, la visión de que son personas económicamente más vulnerables

 

Tristemente, existen demasiados testimonios de discriminación racial en cuanto a las demandas de mayores garantías que verifican que no se trata de un miedo al impago generalizado, sino que se acentúa al tratarse de personas de origen distinto al arrendador. 

De hecho, analizando el sector, según apuntan varios expertos, las principales causas que afectan a la morosidad se deben al repunte de precios en el mercado y, recientemente, a los estragos causados por la crisis del COVID-19 que ha triplicado la tasa de impago en los alquileres.

Estas creencias también se basan en el desconocimiento, ya que muchos propietarios desconocen que las personas solicitantes de protección internacional pueden recibir un soporte económico (en caso de formar parte del Sistema de Acogida y ser elegibles para dicho soporte) para garantizar su acceso a la vivienda y, además, tienen permiso de trabajo y residencia.

Curiosamente, existe otro tipo de discriminación documentada que se aprovecha de la situación contraria. Acorde con la denuncia de las ocho ONGs integrantes del Servicio de Asistencia y Orientación a Víctimas de Discriminación Étnica o Racial en 2018, existen múltiples inmobiliarias que conocen el sistema de ayudas a las personas solicitantes de protección internacional y aumentan el precio del alquiler para este colectivo. Como declaraba Susana Larios, técnica de igualdad en la ONG Accem en el Periódico (3/11/18) se han llegado a detectar casos en que los propietarios de inmuebles compran pisos en zonas de menor coste para arrendarlos exclusivamente a personas refugiadas.

En breve, es legítimo que se busquen garantías al arrendar una habitación, sin embargo, es ilógico que estos requisitos cambien según el origen de tu nombre o el acento con el que hables. No existen estadísticas que apoyen la creencia de que la tasa de impago aumenta según el origen o la raza, por tanto, se trata de una percepción social y debemos preguntarnos a qué se debe y si en última instancia se trata de un prejuicio racial

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