Conferencia en la UC3M durante la Semana de la Solidaridad

Una de las principales responsabilidades de una institución de enseñanza no debiera ser únicamente la formación teórica de sus alumnos, sino también el inculcarles valores que les hagan crecer como ciudadanos.

La Semana de la Solidaridad que la Universidad Carlos III de Madrid celebra por duodécima vez busca cumplir este objetivo. El evento, que este año ha tenido lugar entre los días 12 y 15 de febrero, se compone de distintas actividades como mesas redondas, talleres, exposiciones o conferencias.

Para colaborar con esta semana, nuestras compañeras de Refugees Welcome Virginia Miguel y Susana Hidalgo se acercaron el pasado miércoles 14 al campus de Getafe para hablarle a un grupo de estudiantes sobre los vericuetos y problemas de sistema de asilo español, así como de las actividades que lleva a cabo nuestra organización para ayudar a los refugiados.

El complicado tráfico madrileño hizo que Virginia y Susana se retrasaran unos minutos por lo que, en el momento de su llegada, el salón de actos se encontraba ya repleto de universitarios. Al margen del smartphone de rigor, muchos sostenían en sus manos también una cartulina doblada donde podían leerse las palabras “PASAPORTE SOLIDARIO”. Esta es una iniciativa de la universidad para animar a los alumnos a participar en las actividades que organiza, ya que cada asistencia a un evento supone un sello en el pasaporte y, a la postre, estos pueden canjearse por créditos de estudios. Es difícil no pasar por alto la divertida coincidencia que supone que, en una conferencia sobre el sistema de acogida de refugiados, todos los asistentes ansíen un sello en su “pasaporte”.

La encargada de romper el hielo fue Susana, que animó a los estudiantes a organizarse en grupos y escribir en un papel la respuesta a diversas preguntas como cuáles son los principales motivos para pedir asilo, cuáles son las nacionalidades que más lo solicitan en España o la diferencia entre un refugiado y un inmigrante. Una vez puestas en común las respuestas, Susana explicó cómo funciona el sistema de asilo y cuáles son sus principales dificultades y problemas, levantando el asombro de los universitarios ante las injusticias del mismo. “Ahora mismo el sistema está desbordado. Para entrar es necesario esperar unos cinco meses y medio. Tenemos familias que solicitan la cita ahora, les dan la cita en julio y mañana tienen que dormir en la calle”, afirmaba Susana.

Tras un pequeño descanso, Virginia se encargó de contar la historia de Refugees Welcome además de explicar la labor que realizamos: por un lado, encontrando habitaciones para los refugiados y por otro lado, facilitando la figura de los vínculos locales (voluntarios que acompañan a los refugiados a conocer a la persona con la que van a convivir). Con la ayuda de algunos vídeos sobre convivencias reales de personas refugiadas con locales, los asistentes percibieron lo bonito e importante del proyecto. “Conocer directamente las historias de los refugiados y convivir con ellos es la mejor forma de integración que puede haber”, apostillaba Virginia.

Ya hacía el final de las intervenciones se repartieron entre los asistentes unos textos con testimonios de las experiencias de los vínculos locales, los llamados Diarios de abordo. Tras leerlos y debatir entre ellos, los estudiantes intervinieron para comentar si esas experiencias se ajustaban a sus expectativas o si, por el contrario, les habían sorprendido. “Para mí ver estas historias supone una motivación; ver a alguien que ha superado tantas cosas, y que aún sigue construyendo… Y, por otro lado, aprender a aprender de otra manera; ver cómo ya con treinta y cinco años o más están aprendiendo otro idioma en una situación tan complicada… es un enriquecimiento mutuo”, comentaba entusiasmado uno de los chicos que se animaron a hablar. Tras otras tantas intervenciones, Susana y Virginia concluyeron la conferencia mostrando un video sobre varias convivencias logradas por la rama alemana de Refugees Welcome.

Al final, los alumnos obtuvieron sus dos sellos para el pasaporte solidario. Tres horas por dos sellos. Los más importante, sin embargo, es que dejaron el aula con un mayor conocimiento de las dificultades e injusticias de nuestro sistema de acogida y, quién sabe, quizá también con el deseo interno de tratar de ayudar a revertir esta situación.

 

En nuestro canal de Periscope está disponible un video de la charla.

 

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