Manifiesto Refugees Welcome Día Internacional de la Mujer

El 50% de las personas refugiadas son mujeres y niñas.  Algunas de ellas, refugiadas por el hecho de ser mujer: violencia machista, mutilación genital femenina, trata de personas con fines de explotación sexual, matrimonios forzados, aborto selectivo, crímenes de honor, son algunos de los motivos por los que se ven forzadas a dejar atrás su hogar, a convertirse en refugiadas. , matrimonios forzados, aborto selectivo, crímenes de honor, son algunos de los motivos por los que se ven forzadas a dejar atrás su hogar, a convertirse en refugiadas.

Además, durante las crisis humanitarias las más afectadas son ellas. Para algunas mujeres acciones tan cotidianas como ir a recoger agua o ir al baño significa poner en riesgo sus vidas o exponerse a sufrir abusos y agresiones sexuales, esta situación se agudiza en situaciones de conflicto y desplazamientos. Se conocen numerosos casos de violaciones en campos de refugiados, de mujeres invisibles que no salen de sus tiendas por miedo. Mujeres y niñas sufren en las rutas migratorias mayor riesgo de embarazos no deseados, violencia de género, enfermedades de transmisión sexual y mortalidad maternal. Se estima que 1 de cada 5 mujeres refugiadas, o forzosamente desplazadas, han sufrido violencia sexual, y se cree que la cifra real es mucho mayor. Según ONU Mujeres el 60% de las muertes maternas que se pueden prevenir ocurren en entornos de conflicto, desplazamiento y desastres naturales. 

La feminización de la pobreza se ve reflejada en los flujos migratorios. Las mujeres son las primeras que dejan de comer cuando la familia no tiene recursos suficientes. Los matrimonios infantiles son frecuentes entre las familias que han sido forzosamente desplazadas y no pueden alimentar a sus hijas. Durante y después de los conflictos, se ha visto un incremento en los hogares que tienen como cabeza de familia a una mujer y estos son los más empobrecidos por el hecho de que las mujeres trabajan en los sectores laborales más precarios. 

Cuando estalla un conflicto o una crisis humanitaria, las mujeres tienen mayores restricciones de movilidad. Para ellas es más difícil migrar por razones socioculturales y de seguridad. Y las que consiguen terminar su viaje se enfrentan a una mayor vulnerabilidad socioeconómica y jurídica en el país de destino. Según la ONG Rescate, el sistema de asilo actual es incapaz de ofrecer un espacio seguro para algunas de estas mujeres que deciden no acceder al sistema de acogida por miedo al mismo. 

Por otro lado, es bien sabido que las mujeres son las primeras en reaccionar frente a una crisis, tanto en el país de origen como en el de destino y durante los desplazamientos. En Refugees Welcome España, casi el 70% de los hogares que abren sus puertas a personas refugiadas son mujeres, y el 75% de las voluntarias. Ellas son fundamentales en los cuidados y la reconstrucción de sus comunidades. Sin embargo, sólo un 1% de fondos destinados a estados frágiles, que son los más afectados por desastres naturales y humanitarios, fueron destinados a grupos o ministerios de mujeres en 2015. Las voces de las mujeres refugiadas y migrantes, sus prioridades y preferencias, no suelen estar presentes en las políticas destinadas a proteger sus derechos.

En un día como hoy queremos hacer un llamamiento para tomar conciencia, para exigir la inclusión de perspectivas de género en las políticas humanitarias, crear espacios seguros, seguir fomentando relaciones horizontales y de sororidad entre mujeres. El feminismo será antirracista o no será. Las políticas migratorias y de acogida serán feministas o tampoco serán.

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