Manifiesto de Refugees Welcome España por el Día Internacional de la Mujer

Según datos de la ONU, se calcula que 24 personas por minuto son forzadas a desplazarse fuera de su país de origen. Las mujeres conforman el 48% de los 272 millones de migrantes (equivalentes al 3,5% de la población mundial) y la mitad de los 19,6 millones de personas refugiadas del mundo. En muchas ocasiones, son cuestiones de género las que las obligan a salir de sus países. Pese al alto riesgo de sufrir violencia sexual que experimentan las mujeres migrantes y refugiadas a lo largo de las rutas, la participación de las mujeres en los procesos migratorios ha aumentado en los últimos años. Esto puede deberse a diversas causas: una mayor participación económica en el interior de los hogares, continuidad en los estudios, mayor bienestar personal, aumento de violencia o reunificación familiar, entre otras.

A lo largo de los siglos la figura de la mujer ha sido invisibilizada en todos los ámbitos, tanto sociales como económicos, políticos y culturales; quedando únicamente relegada al trabajo en el hogar y al cuidado de la familia. En la Historia de España no ha sido diferente. A pesar de los avances de los derechos de las mujeres a principios del siglo XX, la llegada de la guerra y la posterior dictadura supuso la pérdida de todo lo alcanzado y un gran retroceso en la posición de la mujer en la sociedad. En las últimas décadas la figura de la mujer ha ido transformándose e incrementando su participación en la esfera pública (trabajo, arte, economía, política y medios de comunicación). Sin embargo, actualmente estamos lejos de alcanzar la igualdad, uno de los aspectos más evidentes en los que esto se ve reflejado es la brecha salarial: para que las mujeres pudiesen igualar el sueldo de los hombres en nuestro país, ellas tendrían que ingresar un 28,6% más y harían falta 105 años para acabar con esta brecha. Esta situación se ha agravado debido al contexto de emergencia sanitaria provocado por la pandemia que vivimos actualmente. Según datos de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019, 1 de cada 2 mujeres (57,3%) residentes en España de 16 o más años han sufrido violencia a lo largo de sus vidas por el hecho de ser mujer, lo que supone un total de 11.688.411 mujeres. La situación de confinamiento domiciliario intensificó la situación de vulnerabilidad de las mujeres en el ámbito doméstico y supuso un retroceso social en la tradicional asociación del género a las tareas domésticas y al espacio privado. Esto no ocurre sólo en nuestro país sino en el resto del mundo.

Para demasiadas mujeres y niños, el hogar puede ser un lugar de miedo y abuso.

El confinamiento domiciliario puede suponer un daño adicional a quiénes históricamente se han visto ligadas involuntariamente al espacio privado por su género. Dubravka Simonovic, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, advierte: “Es muy probable que aumenten las tasas de violencia doméstica generalizada, como ya sugieren los informes iniciales de la policía y la línea de ayuda directa. Para demasiadas mujeres y niños, el hogar puede ser un lugar de miedo y abuso. Esa situación empeora considerablemente en casos de aislamiento, como los bloqueos impuestos durante la pandemia del COVID-19”. Simonovic pone el foco de atención en la actuación de los gobiernos respecto a su labor en el ámbito judicial y la defensa de los derechos de la mujer encontrándonos, en algunos países, con una paralización de las sentencias de violencia doméstica debido al estado de alarma, una disminución de las intervenciones policiales y carencias en los refugios y recursos destinados a su protección. La experta afirmó que las mujeres con mayor riesgo de violencia son aquellas que presentan alguna discapacidad, mujeres migrantes indocumentadas o que son víctimas de trata.

Como plantea el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular llevada a cabo en Marrakech (2018), todas las personas tenemos el derecho a migrar, de una forma segura y digna, por gusto, elección y no por necesidad e inseguridad. Las mujeres, adolescentes y menores de edad tienen derecho a ser tratadas como iguales en todos los países y dimensiones de su vida. Aunque la realidad difiera de la teoría, puesto que esta premisa pocas veces se cumple. No sólo las razones por las cuales las mujeres migradas huyen de sus países tienen que ver con su género en muchos casos, pero también ha de añadirse los riesgos a los que se enfrentan durante su proceso migratorio sólo por ser mujer. Abusos sexuales, esclavitud y violencia tanto física como psicológica son solo algunos de los peligros a los que las mujeres desplazadas se exponen mientras buscan un entorno más seguro en el que vivir. Esta situación lejos de mejorar a lo largo del tiempo, no hace más que empeorar. En la última década, los flujos migratorios se han diversificado tanto en edad como en género, encontrándonos una presencia femenina muchísimo mayor que anteriormente, llegando incluso en algunos países como España, a superar la cifra de hombres.

La mitad de las personas refugiadas en el mundo son mujeres y niñas. Este colectivo es el más vulnerable, pero también son un símbolo de resiliencia. Según ONU Mujeres ellas han estado en primera línea de la pandemia y son las que mejor conocen las necesidades de sus comunidades y es por eso que no podemos permitir que sean invisibilizadas en los planes de recuperación.

Desde Refugees Welcome España exigimos a los gobiernos que asuman la responsabilidad de garantizar los derechos humanos a las personas más vulnerables, situándolas en el centro de sus objetivos políticos. La inclusión de una perspectiva de género y antirracista es de vital importancia tanto en las políticas migratorias como en las políticas de recuperación de la pandemia del COVID-19. Una política de recuperación equitativa, que no deje a nadie atrás, debe incluir la protección de los derechos de las mujeres y a su vez garantizar un espacio seguro para que sus voces sean escuchadas y puedan situarse en el centro como agentes del cambio. Para no ser invisibilizadas ni silenciadas nunca más. 

Desde nuestra organización, hemos impulsado un espacio de encuentro online donde varias mujeres compartirán sus experiencias sobre su proceso migratorio y sus perspectivas como mujeres desplazadas no sólo durante sus trayectos, sino también en sus destinos ¿nos acompañas?

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