Manifiesto de Refugees Welcome por el Día Internacional de las Personas Refugiadas

Desde la antigüedad el ser humano ha estado en constante movimiento. Las personas desde tiempos remotos se han movilizado en búsqueda de trabajo y nuevas oportunidades económicas, o simplemente para estudiar o reunirse con sus familiares. Por otro lado, también nos encontramos con personas que se desplazan por motivos climáticos, desastres naturales, conflictos armados, o violaciones de derechos humanos. 

En la actualidad, las cifras de personas que se han trasladado forzosamente a un lugar fuera de su país natal son más elevadas que nunca -incluso este año marcado por la pandemia- llegando hasta los 82 millones de personas en el mundo. Los países de origen de este colectivo (según los últimos datos de CEAR) son Siria, Venezuela, Afganistán, Palestina y Sudán del Sur, pero también debemos tener en cuenta los países con mayor número de desplazamientos forzados internos (Colombia, República Democrática del Congo y Siria). En Europa, España sigue siendo uno de los destinos mayoritarios, recibiendo el año pasado más de 88.000 solicitudes de algún tipo de asilo o protección subsidiaria. El problema reside en la tasa de aceptación de estas, que se encuentran en un alarmante 5% (en los casos de protección internacional), muy por debajo de la media comunitaria del 33%. Respecto a las resoluciones favorables de residencia por motivos humanitarios, éstas se encuentran en un 45% (número inferior al año pasado) y un 60% de las personas se quedaron totalmente desamparadas. Tampoco se ve favorecida la imagen de las personas migradas, debido en gran parte, al discurso público que ha surgido estos últimos años, altamente tóxico y utilizando narrativas de miedo y división en las sociedades. 

Al mismo tiempo, la Comisión Europea advierte de la importancia de incrementar el apoyo en estos grupos en nuestras comunidades, ya que están sufriendo con más intensidad las consecuencias de la pandemia. Como analizamos en nuestro blog, The European Resettlement Network encuestó a 1.194 participantes para determinar específicamente en qué áreas estos grupos y organizaciones colaboradoras se han visto más impactados. Personas migradas, en búsqueda de asilo y refugiadas han señalado un empeoramiento en la salud mental y en el aislamiento (8%) y un retroceso en los procedimientos legales sobre migración y asilo (10%). Dicho retraso ha supuesto que ciertas personas (4%) tengan dificultades para cubrir necesidades básicas. Finalmente, muchas encuestadas (23%) han destacado cómo su educación se ha limitado porque ha sido interrumpida o continuada de manera virtual一el formato digital supone una barrera por la falta de acceso a internet (15,5%), ordenadores (8,2 %) o conocimientos digitales (7,3%).

El difícil acceso al que se enfrentan las personas migradas, tanto a la educación como a la salud, también ocurre en España. La situación que llevamos viviendo en Canarias en el último año o las situaciones que llevan años sucediendo en Ceuta y Melilla, son algunos ejemplos. La legislación española centra sus esfuerzos en diezmar los derechos y libertades de las personas migradas en nuestro país al mismo tiempo que endurece sus obligaciones. Nuestra Ley de Extranjería (LOE 4/2000) autoriza incluso las devoluciones en caliente, calificándolas como “rechazos en frontera”.  Haciendo uso de este pseudónimo, estas prácticas siguen aplicándose cada semana en nuestra frontera, a pesar de ser ilegales de acuerdo al derecho internacional. Nuestra ley de extranjería criminaliza además, a las niñas y niños que perciben la tutela de nuestro Estado, tanto en su entrada como en su estancia en el país. La escalada de racismo y xenofobia que este colectivo tan vulnerable sufre, ocurre bajo la impasible mirada de las instituciones públicas del país, quienes continuaban realizando hasta el mes pasado, por ejemplo, pruebas físicas consideradas como invasivas hacia las y los menores (duramente rechazadas por la ONU). En cuanto a la estancia de este colectivo en nuestro país, resaltamos por ejemplo, el artículo 196 del Real Decreto 557/2011, donde se indica que sólo en caso de no poder repatriar al menor a su país de origen, a los 9 meses se procedería a la tramitación de su permiso de residencia. Esta medida, junto con otras como las encontradas en los artículos 198 o 211, dificultan el acceso a la tarjeta de residencia (entorpeciendo todavía más la disposición de la misma una vez cumplen la mayoría de edad), imposibilitando por ende, su inclusión en nuestra sociedad.

En Refugees Welcome España trabajamos para que las personas refugiadas y migradas tengan acceso y puedan beneficiarse de las oportunidades que ofrece nuestra sociedad. Abogamos por sus derechos, que nunca deberían ser puestos en juego por las políticas migratorias de la Unión Europea o de nuestro propio país, y entendiendo que los últimos movimientos políticos racistas y xenófobos dirigidos tanto a las personas mayores de edad como menores suponen un riesgo para su libertad y dignidad. Como sociedad española y como personas individuales, debemos fomentar una cultura de bienvenida y participar de forma activa para que este colectivo consiga, de una vez por todas, su plena inclusión.

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