Una bonita historia de compañerismo

A. gracias al proyecto de Refugees Welcome comparte piso con Martí en Barcelona. Le entrevistamos para que nos explique su experiencia

¡Hola A.! ¿Cómo ha sido tu experiencia desde que llegaste a Barcelona? ¿Te ha acogido bien esta ciudad?
A: Mi experiencia en Barcelona ha sido muy positiva. Tengo muchas buenas experiencias en esta ciudad y sí, me ha acogido muy bien. Empezar de cero en un país nuevo no es fácil. Yo trabajaba como activista por los derechos humanos, y cuando llegué a Barcelona decidí estudiar programación de software. Ahora estoy trabajando para una empresa desarrolladora de software web.

¿Cómo conociste el programa Refugees Welcome y qué te llevó a participar?
A: Conocí el programa Refugees Welcome a través de otra ONG que trabaja apoyando a las mujeres de mi país. Allí conocí a Flavia y Pablo de Refugees Welcome, quienes me contaron sobre su programa. Sin ellos, habría sido muy difícil. En aquel momento, estaba viviendo en un centro para refugiados y estaba buscando un lugar para vivir. Pero me resultaba muy complicado, o no me contestaban o era demasiado caro. Ellos me ofrecieron la posibilidad de compartir casa con Martí.

¿Cómo es tu experiencia viviendo con Martí en Barcelona? ¿Compartís actividades?
A: Mi experiencia con Martí está siendo genial porque no me siento como un invitado, sino que realmente somos compañeros de piso y siento que es mi casa. No tengo restricciones en casa, tengo total libertad para traer amigos a casa y llegar tarde sin preocupaciones, esto no es muy común cuando alquilas una habitación. Nos ayudamos mucho entre nosotros y compartimos muchas cosas, como la comida. Somos amigos, y aunque los dos estamos muy ocupados con el trabajo, tenemos planes para hacer actividades juntos. Martí es muy guay.

¿Puedes contarme alguna anécdota especial o algo que hayas aprendido viviendo juntos?
A: Sí, cuando llegué a Barcelona pensé que me gustaría aprender a tocar un instrumento, y la novia de Martí me comentó si quería ir con ella a clases para tocar el Ukelele. Vamos un día por semana desde hace un mes y está siendo muy divertido. Todavía no he aprendido mucho, pero me lo paso genial en las clases.

Seguro que esta experiencia ha tenido un impacto en tu vida. ¿Qué cambios positivos has notado desde que te uniste al programa Refugees Welcome? ¿Esta experiencia ha contribuido a tu integración en esta ciudad?

A: Sí, esta experiencia me ha ayudado a integrarme mejor en Barcelona. Además de vivir con Martí, también tengo una familia en Barcelona que conocí a través de la otra ONG. Siempre que hay eventos importantes como las comidas de Navidad, lo celebro con ellos.

¿Qué te gustaría lograr en los próximos años gracias a esta experiencia?
A: En los próximos años quiero seguir viviendo en Barcelona y ganar más experiencia en mi campo laboral. Me gusta mucho la diversidad y vivir en Barcelona está siendo muy positivo y lleno de buenos recuerdos.

¿Qué les dirías a aquellos que están pensando en ofrecer su hogar en este programa?
A: Les diría que son unos ángeles y siento mucho agradecimiento. Para mí, ha sido de gran ayuda. La vida tiene significado cuando nos ayudamos entre nosotros. Si no sentimos el dolor del otro, estamos muertos.

Cerramos la entrevista porque A. ha quedado con su vecino, un anciano de 93 años, para acompañarlo a cortarse el pelo a la peluquería. Me comenta que no entiende cómo su vecino, teniendo un hijo, está casi siempre solo y él se ofrece para acompañarlo en lo que necesite.

Por: Gora Bocos

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