Ser Voluntario RW: “Comienzas conociendo a una nueva persona y acabas el voluntariado con un nuevo amigo”, Jorge (VL)

Jorge, voluntario en Refugees Welcome, nos cuenta su experiencia como vínculo local acompañando los procesos de convivencia entre personas desplazadas y locales. El voluntariado le ha ayudado a darse cuenta de los  prejuicios e ideas preconcebidas que arrastramos y a desmontarlas. Porque las personas, lejos de ser muy diferentes, somos muy parecidas.

El voluntariado hace que vivas una experiencia fuera de tu zona de confort. Afrontas nuevos retos y cambios en tu vida y en tu forma de ver el mundo. Abrirte a los demás, a gente desconocida, y que, a su vez, ellas se abran a ti requiere de valentía y de ilusión. Solemos pensar que “regalamos” nuestro tiempo y esfuerzo a personas o a objetivos sociales al hacer voluntariado, pero en realidad recibimos algo muy valioso a cambio. Algo que solo podemos conseguir de este modo. Humildad, pasión por el trabajo, sentido de pertenencia, y realización personal. 

En Refugees Welcome me he sentido acogido y apoyado por las compañeras. Me han acompañado y asesorado durante todo el proceso. En muy pocas ONGs encuentras ese tutelaje por parte de la organización. Para mí este hecho es decisivo a la hora de elegir un voluntariado; y más de este tipo, en el que tú tienes el control y la libertad en las actividades a realizar, así como en la relación que se construye entre la persona desplazada, y tú, la voluntaria. 

Es un proceso muy bonito, porque cuando te abres a esa persona, y ella se abre a ti, empezáis a ver que sois más parecidos de lo que pensabais. Que tenéis gustos comunes, formas de hablar y expresiones parecidas. Cuando comienzas a entablar amistad, empiezas a ver rasgos tuyos en el otro, y viceversa. No somos tan diferentes. De hecho, somos muy parecidos. 

Un voluntariado para derribar prejuicios

Conoces a una nueva persona que vive una realidad muy diferente a la tuya, con una situación personal delicada y que viene de un contexto social que desconoces. Así es como definiría en qué consiste este voluntariado. Comenzar una relación entre dos personas que, tristemente, de cualquier otra forma, no se hubiesen conocido, no hubiesen coincidido en su espacio-tiempo. Suena duro reconocerlo, pero ha sido gracias a este voluntariado cuando me he dado cuenta de los prejuicios e ideas preestablecidas que arrastraba. 

Todas las personas tenemos sesgos, y la mejor forma de desmontarlos es poniéndote en el lugar del otro. Viviendo de alguna forma esa realidad. Conociendo. Poniendo nombre a esa persona. Ahí es cuando empiezas a derribarlos. Una frase famosa de Owen Jones en CHAVS, creo que resume bastante bien lo que intento transmitir: “Todos somos prisioneros de nuestra clase, pero eso no significa que tengamos que ser prisioneros de nuestros prejuicios de clase”.

No es fácil. La clave es abrirse al cambio, a afrontar un desafío, para disfrutar de la experiencia de forma natural y sin forzar. Algunos días será difícil, se pone a prueba tu empatía y asertividad. Encuentras barreras culturales, ya sea en forma de idioma, de costumbre o religión, y ves una realidad complicada. Pero al mismo tiempo estás conociendo a una persona, te ves reflejada en ella, conectas y la coges cariño. Surge una amistad y empatizas con su situación. Te pones en su lugar y reflexionas.

Son personas muy fuertes y muy valientes. No han vivido una vida fácil y, aún así, están llenas de alegría, de humildad y generosidad. Merece muchísimo la pena conocerlas, abrirte y construir una relación. Comienzas conociendo a una nueva persona y acabas el voluntariado con un nuevo amigo.

Jorge – Vínculo Local

 

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